El hecho de que un niño no aprenda a leer, escribir o hacer cálculos matemáticos en un período tiempo considerado como “normal” no quiere decir que sea un retrasado.
Es posible que padezca algún tipo de trastorno de aprendizaje, un problema que puede obedecer no solo a factores neurológicos sino también a cuestiones culturales, a una enseñanza deficiente o a una falta de oportunidades.
El genio de la Física, Albert Einstein; la gran escritora de novela policíacas, Agatha Christie; el genio del cine de animación, Walt Disney; el astuto político británico, Winston Churchill; y el que fuera paradigma del éxito en el mundo de los negocios, Nelson Rockefeller, figuran en la nómina de disléxicos famosos.
El trastorno en el lenguaje que reconocieron haber padecido estos personajes en su niñez, y que les provocó sufrimientos por las burlas de que eran objeto por parte de sus compañeros de colegio, no les impidió triunfar en los ámbitos más dispares y su éxito ha sido tomado como ejemplo singular por las personas que trabajan con disléxicos para animarles a la superación.
"No es lo que eres lo que te detiene para lograr el éxito. Lo que te detiene es lo que tu piensas que no eres."
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